Prosiguiendo con los Arcanos Mayores de la baraja del Tarot, encontramos que el noveno es ni más ni menos que El Ermitaño, cuya representación es tal y como la solemos imaginar, el típico anciano de larga barba blanca que con su mano derecha toma un farol mientras que se apoya en un bastón que sostiene con su mano izquierda.
Una peculiaridad de esta figura es que se encuentra girado hacia la izquierda, o hacia atrás si así prefieren decirle. Es porque se encuentra camino a su pasado, a su interior, intentando buscar así las verdades del mismo. Se trata de la introspección en nuestro pasado y de solucionar temas pendientes del mismo, para así salir fortalecidos en nuestro presente.
Como veis, el Ermitaño simboliza la soledad y el conocimiento interior, la solución de problemas, concentración y meditación profunda, es decir, todas aquellas herramientas necesarias para poder obtener los mejores resultados en ese viaje a nuestro pasado.
Lógicamente que también nos indicará nuestros errores en el caso de salir invertido, como puede ser la inmadurez, la precipitación, confianza injustificada en uno mismo entre otra serie de situaciones más que el encargado de mostrarnos los resultados se encargará de develar de la mejor forma, al tiempo que cada uno de nosotros se encarga de sacar las conclusiones propias.