Si eres católico y tienes un cuadro de Jesús mostrando su corazón espinado y haciendo una señal con su mano, en algún te habrás preguntado si eso era creado por él. La respuesta vino tiempo después con una explicación histórica. En la biblia no se cuenta que hizo Jesús en su adolescencia y parte de su adultez. En ese lapso se cuenta en antiguos manuscritos que él fue de visita a la India, exactamente a la ciudad de Benarés, para conocer más de la cultura. Ahí aprendió la religión y las enseñanzas que le sirvió para sus futuras misiones. Desde los trece a la edad de veintinueve años, era a la vez un estudiante y profesor de budistas e hindúes.
En 1894, Nicolas Notovitch publicó un libro llamado “La vida desconocida de Cristo”. Era un médico ruso que viajó extensamente a través de Afganistán, la India y el Tíbet. Notovitch viajó a través de la hermosa Bolan, en el Punjab, luego a la tierra árida de Ladak y en el majestuoso Valle de Cachemira, de los Himalayas. Durante uno de sus viajes estando en Leh, la capital de Ladak, cerca del convento budista de Himis, tuvo un accidente que le ocasionó la fractura de una pierna. Esto le dio la oportunidad de no programar más salidas y pasar un rato en el convento.
Notovitch notificó mientras estaba allí, de que existían antiguos registros de la vida de Jesucristo. En el trayecto de su visita, encontró una traducción tibetana de la leyenda y cuidadosamente lo anotó en su cuaderno de viajes. Este documento poseía más de doscientos versos del libro llamado “La vida de San Issa.”
Se le mostraron dos grandes volúmenes amarillentos que contenían la biografía de San Issa. Notovitch reclutó a un lugareño para traducir los volúmenes tibetanos mientras tomaba nota cuidadosamente de cada verso en las últimas páginas de su diario. Cuando volvió al mundo occidental, hubo mucha controversia en cuanto a la autenticidad del documento. Se le acusó de crear una falsa alarma y fue ridiculizado como un impostor. En su defensa animó a una expedición científica para demostrar que existían los documentos tibetanos originales.
Uno de los escépticos fue Swami Abhedananda. Él viajó a la región ártica de los Himalaya, decidido a encontrar una copia del manuscrito de Himis y a la vez para exponer el fraude. Su libro de viajes, titulado Cachemira O Tibetti, habla de una visita a Himis e incluye una traducción al bengalí de doscientos veinticuatro versos, curiosamente el mismo tamaño el mismo que el texto de Notovitch. Abhedananda, en consecuencia, quedó convencido de la autenticidad de la leyenda de Issa.
Respecto a lo que se comentó al principio sobre la seña que hace Jesús, en la India existen distintas posiciones de manos llamado Mudra, que sirven para aumentar y controlar distintos tipos de energía. Esto se aplica mayormente en el Yoga y en la mayoría de las religiones del oriente.
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1 Comentario en “Jesús y su relación con el Hinduísmo”
se me hace una interesante investigacion sobre lo de jesus te agradesco el haberme tomado en cuenta al enviarme este escrito. este documento lo voy a archivar.