El término Reiki es una expresión japonesa que podría traducirse como “energía vital”. De hecho, Rei es una palabra que indica la energía vital y creativa presente en el universo, mientras que Ki (o chi) es nuestra parte del Rei, la cantidad de energía vital y creativa presente en cada uno de nosotros. Así, Reiki puede ser definido como fuerza de energía vital orientada espiritualmente.
Puesto que el Reiki es un tipo de fuerza de energía vital especial, solo puede ser canalizada por alguien que haya sido iniciado. Quienes no han sido iniciados por un Maestro están utilizando su propia energía, lo cual conlleva riesgos; es decir, sólo pueden utilizar Reiki quienes hayan sido sintonizados adecuadamente. Pero que no hay que confundir con el Tai Chi, puesto que el Reiki no usa danzas. En el Reiki solo se usa la imposición de las manos en uno mismo y en las personas a las que queremos reciban el tratamiento.
Los chamanes, vestidos con caracterizado atuendo gritan: ¡Sal Lucifer! ¡Sal Lucifer! ¡Sal Lucifer! desocupa este cuerpo sagrado en nombre de Jesús, María y José. Estos vendedores de cebo de culebra, que en muchos casos son en realidad un estafador de extracto humilde, que no encontró otro modo de agenciarse recursos fingiendo ser un sanador de origen nativo; han creado una mala percepción, una imagen que indica que son charlatanes, brujos, metidos en esoterismos peligrosos y herejes. Podríamos afirmar que es en suma, una herencia colonial. Recordemos como fue la conducta de los conquistadores desde que Colón puso pie en tierras americanas; recordemos la labor de la Santa Inquisición de la Iglesia Católica con relación a las creencias de los nativos indios de las américas.
En la Colonia, era ya común ver con desprecio las costumbres y creencias de los Incas, Mayas, etc.; es más, eran condenadas como herejías, severamente castigadas en las salas de torturas de la Santa Inquisición. Y, por cierto, los curanderos nativos, indios, Altamisayocs, Paccos, hueseros, etc. fueron escondiéndose del alcance de la sociedad dominante europea.
Sin embargo, los europeos tienen más brujos y hechiceros que los americanos. Si no recordemos a los Celtas, Bárbaros, Iksar, Nigromantes, Ogros, Trolls, a los Gitanos que deambulaban adivinando por todo el viejo continente a grandes políticos, ricos y gente común.
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