
Centuria I de Nostradamus
Iniciamos el estudio de la obra de Nostradamus, sus mil cuartetas proféticas. Muchas de ellas tienen interpretaciones famosas y ajustadas -sorprendentemente- a hechos muy importantes y concretos. Otras, en mayor cantidad, han sido adjudicadas, por así decirlo, a ocasiones determinadas y pueden discutirse o aceptarse con alguna reserva. Otras no han llegado a ser conectadas con la realidad y puede muy bien ser que no haya llegado su hora, que no se haya cumplido la profecía todavía o, incluso, que nunca se llegue a cumplir la visión de Nostradamus sobre ese particular.
Nosotros vamos a centrarnos, antes que nada, en aquellas profecías más notorias, en las que parecen adaptarse más exactamente a sucesos conocidos; hablaremos también de algunas de las interpretaciones más comentadas de otras cuartetas y pasaremos por alto, generalmente, las que nos parecen ser de menos interés. Antes de comenzar, debemos puntualizar que quedan los textos abiertos al lector, para que él, por su propio estudio e interpretación, realice la labor personal de análisis y discurra sus propias conclusiones, porque ese es el mayor interés de una obra tan intrigante como son las diez centurias de Michel de Nostradamus. Sólo después de haberlas leído con detenimiento podrá el lector decidir sobre su sentido y su valor, nadie mejor que él para comprobar -individualmente- si es o no posible que el ser humano pueda anticiparse a su tiempo y conocer el futuro.
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