
Graciosa reproducción de un duende
Una de ellas es la de la llamada ‘Casa del Duende’, un vetusto caserón del siglo XVIII, propiedad de la marquesa de Hornazas y ubicado en la zona de los Austrias –la parte antigua de la ciudad-, entre las calles del Conde Duque y del Duque de Liria.
Durante un caluroso verano de mil setecientos y algo, ocurrieron en él unos hechos que, cuando menos, resultan sorprendentes. Había en la planta baja una animada taberna cuyos bulliciosos clientes hacían un ruido escandaloso mientras bebían y jugaban. De pronto y para pasmo de todos, apareció en el local un misterioso ser de poca estatura que les exigió silencio bajo amenazas.
Su orden fue acatada durante unos días –suponemos que, tras la extraña aparición, pocos clientes entrarían de nuevo- pero, tras ellos, varios habituales del local, envalentonados por el vino, regresaron a él armados y levantando gran revuelo. Su sorpresa fue aún mayor cuando vieron aparecer a seis enanos armados de palos y porras que les dieron una tremenda paliza. Es de suponer que la taberna se vio obligada a cerrar.
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