En el último número de la revista científica de EE.UU. “Proceedings” de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), los científicos de EE.UU. revelan que nuestro satélite contiene al menos 100 veces más agua de lo que se pensaba en las estimaciones anteriores.
El año pasado, la misión de la NASA LCROSS (Lunar Crater Observation and Sensing Satellite) ya habían demostrado que el polo sur lunar oculta grandes cantidades de hielo. Para ello, la agencia espacial de los EE.UU. había estrellado el segundo “trozo” del cohete Atlas 5 puso en marcha la velocidad de 9 000 kmh en el interior del cráter Cabeus, un área donde el sol es cero y las temperaturas cercanas a – 250 ° C. ¿Podríamos estar hablando de un magma oceánico?

Al analizar el penacho de polvo provocado por el impacto, la nave LCROSS ha detectado moléculas de agua que no habían visto la luz solar durante miles de millones de años. Esta agua congelada entró en vigor la “lluvia” de cometas que golpearon los planetas del sistema solar poco después del nacimiento.
Esta vez, un equipo de investigadores estadounidenses y japoneses, dirigidos por Francisco McCubbin, la Institución Carnegie para la Ciencia en Washington DC, para demostrar que el agua es abundante, incluso “ubicua” en el sótano de nuestra satélite.
Los científicos llegaron a esta sorprendente conclusión mediante el análisis del contenido de granos de agatita en dos muestras de rocas lunares traídas a la Tierra por las misiones Apolo y un meteorito lunar encontrado en el norte de África. Este mineral es también un importante componente del hueso y el esmalte de los dientes, puede albergar grandes cantidades de hidroxilo (radical que consiste en un átomo de hidrógeno y un átomo de oxígeno) se forma a partir del magma rico en agua.
Los investigadores explican que la Luna se formó probablemente hace 4,5 millones de años cuando la Tierra fue violentamente golpeada por un cuerpo celeste del tamaño de Marte.
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